
La mayoría de las personas piensan que las lámparas bactericidas UV deberían utilizarse únicamente en los departamentos estériles de los hospitales. Pero en el mundo textil, estas lámparas son, en realidad, nuestra arma secreta. Desde el momento en que las fibras crudas llegan al lugar de procesamiento, hasta el instante en que la camisa se guarda en su empaque, utilizamos luz UV-C para mantener todo limpio.
Es una ciencia sencilla: la luz afecta al ADN de los gérmenes y lo destruye. Sin ADN, no hay bacterias.
Detalles sobre los dispositivos utilizados
Si se utiliza una cinta transportadora rápida, no se puede utilizar cualquier tipo de bombilla. Se necesita una potencia adecuada. Nos fijamos en la “dosis” de luz que llega a la tela y durante cuánto tiempo.
Siempre insisto en usar lámparas de cuarzo de alta pureza. ¿Por qué? Porque el vidrio barato absorbe los rayos UV. Si se utiliza un producto de calidad inferior, solo se está pagando por electricidad que nunca llega a la tela. Es un completo desperdicio.
Dónde se colocan estas lámparas
Por lo general, colocamos estas lámparas en tres lugares:
Primero, justo al inicio del proceso. Pasamos las telas por túneles UV para eliminar esporas de moho antes de que puedan propagarse.
Luego, en el área de procesamiento húmedo. Utilizamos la luz UV para evitar que ese film biológico pegajoso obstruya los sistemas de reciclaje de agua.
Finalmente, justo antes de envolver las prendas en plástico, se vuelve a someterlas a la luz UV. Así, podemos estar seguros de que el producto está estéril antes de ser enviado.
Las desventajas y los riesgos
El problema es que la luz UV-C es muy dañina. Puede quemar la piel y dañar los ojos en cuestión de segundos. No se puede simplemente conectar estas lámparas y esperar lo mejor.
Por eso, instalamos interruptores de seguridad y sensores PIR. Si un trabajador abre una puerta, la electricidad se corta de inmediato. Sin excepciones.
También hay que tener cuidado con la tela en sí. La luz UV de alta intensidad puede ser demasiado agresiva. Si se deja una prenda hecha de poliéster bajo la luz UV por demasiado tiempo, comenzará a amarillear o las fibras se debilitarán. Es necesario encontrar el equilibrio adecuado. Queremos que los gérmenes mueran, pero no queremos dañar la tela. Si se equivoca el tiempo de exposición, se convierte un envío de ropa en chatarra.